Juventud

9.mar.2013 / 07:12 pm / Haga un comentario

Rodríguez en la caravana de despedida del Comandante Hugo Chávez

Padre, ayer hicimos una de esas marchas que a ti te gustan. Había de todo, como es normal en tus marchas, vi niños, abuelas, trabajadores, deportistas, estudiantes, militares. Vi al pueblo marchar a tu lado con sus puños cerrados en alto, con lágrimas bañando sus rostros, con sus banderas en alto. Escuché a tu pueblo gritar tu nombre, lo escuché jurarte lealtad, lo escuché cantándole a la patria como tú nos has enseñado. Padre, ayer marchamos a la Academia, a la escuela que te forjó, a la de los sueños azules. Padre, ayer desbordaste nuevamente las calles.

Padre, en esa marcha te vi en cada esquina, te vi en cada rostro, te escuché en cada grito, te sentí en cada abrazo que el pueblo nos dio. Sí padre, claro que vi cuando me guiñaste el ojo con tu picardía, escondido en la cara de esa abuelita. También escuché las instrucciones que me diste cuando esos jóvenes me gritaron “unidad y lealtad”. Gracias padre por darme ánimo cuando en Los Próceres me gritaron “fuerza” aquellos trabajadores. Padre, ayer cantaste el himno más hermoso que nunca, estabas “afinaíto” y padre qué bonito te quedó esa pintura que hiciste ayer, el cielo te quedo azulito y las calles rojitas, pintaste a Caracas con los rostros de tu pueblo.

Padre, escuché a alguien decir que te habías muerto, no les creo, no es posible, si ayer marchamos juntos, si ayer me guiñaste el ojo, si ayer me diste tareas, si ayer me seguías enseñando. Por eso, cuando llegamos a la Academia, me acerqué a verte, yo tenía razón, no te habías muerto. Ahí estás con tu uniforme de militar y con boina roja, ahí estas soñando con tu Venezuela bonita, con tu Suramérica Unida, con tu pueblo digno, ahí estas soñando el mismo sueño de Bolívar.

Padre sueña tranquilo, aquí estamos los humildes, los bolivarianos, los chavistas cuidándote el sueño. Aquí estamos a tu lado para que nadie te perturbe el sueño. Pero no te preocupes padre, si nos ves llorando, si nos ves tristes, si nos ves con este dolor inmenso, tú nos enseñaste cómo convertir el dolor en fuerza, en fuerza creadora, tú nos enseñaste a crecernos ante las adversidades, tú nos enseñaste a estar a la altura de las circunstancias.

Padre me preguntas ¿qué haremos? Haremos lo que nos dijiste que hiciéramos, dar continuidad a la Revolución, a seguir junto al pueblo, a seguir haciendo una patria independiente, justa e igualitaria, seguir uniendo a nuestros pueblos, seguir enfrentando al imperio, tranquilo padre que si nos perdemos te buscaremos en la esquina, en la fábrica, en la escuela, en el barrio, en el campo y te consultaremos.

Padre, échame la bendición, descansa tranquilo, aquí estamos tus hijos para cuidar tu sueño que es el mismo sueño de tu pueblo.

hector@psuv.org.ve

@hectorodriguez

7 de Marzo del 2013

 

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