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24.sep.2015 / 02:36 pm / Haga un comentario

Opinión / Félix Gutiérrez

Henri Falcón como gobernador sabe lo que quiere como pintor. Parece un juego de palabras con aires de ironía pero no lo es.

Esta opinión la sostengo con toda la seriedad del caso a partir del hecho cierto y demostrable de que la verdadera vocación de Henri Falcón no es gobernar, es pintar (Leer artículo La verdadera vocación de Henri Falcón*).

Esto lo pensé al pasear por la renovada avenida principal de La Carucieña de Barquisimeto, ampliada,  rehabilitada y refaccionada recientemente por el Gobierno nacional.

A lo largo de las paredes de las casas, locales comerciales y otras infraestructuras urbanas de esta zona del Oeste de la ciudad, la gobernación mandó a elaborar unas pinturas geométricas, parecidas a las de las obras cinéticas, expresión de las artes plásticas de la cual Venezuela tiene grandes maestros en el  ámbito mundial,  Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez y Alejandro Otero, entre otros.

Además del mismísimo y talentosísimo artista plástico barquisimetano Esteban Castillo, que por cierto tiene una hermosa obra geométrica en  el sector El Garabatal de la capital larense, mandada a realizar, claro está, por la gobernación de Lara.

En la mencionada avenida del Oeste barquisimetano, así como en otras del Este, Sur y Norte de esta ciudad, los murales con pretensiones cinéticas ejecutados por la gobernación pululan en paredes de la vía principal de El Ujano, La Libertador y otras céntricas arterias viales de Barquisimeto.

Me parece bien que el gobernador Henri Falcón haya conseguido su “verdadera” vocación,  la de “pintor cinético”, con el perdón de Jesús Soto,  Carlos Cruz-Diez,  Alejandro Otero, Esteban Castillo y otros verdaderos pintores de la geometría y el color, y que pretenda llenar la ciudad de estas geometrías de colores amarillo, azul, anaranjado y blanco, está bien, hágalo.

Lo que es imperdonable es que Henri Falcón no gobierne, que al fin y al cabo es para lo que fue electo

En materia de salud, educación, seguridad, vivienda y agua potable, entre otros ámbitos de gobierno,  el gobernador de Lara está raspao, como se dice popularmente en el ámbito educativo.

Para colocar como ejemplo tres áreas fundamentales de gobierno: salud, educación y seguridad.  En Lara los hospitales y ambulatorios administrados por la gobernación se caen de mengua por la falta de dotación de insumos que le corresponde a la gobernación, ineficiencia y falta de vocación social y humana, aunque por fuera se vean muy pintados con los colores corporativos de la gobernación,  los mismos del partido del gobernador Falcón,  Avanzada Progresista.

Algo parecido pasa con los otros sectores prioritarios, como la educación y la seguridad: falta de insumos, carencia de infraestructuras, incumplimientos laborales y  desinversiones predominan en estas áreas, ni hablar de los servicios públicos, como el agua potable, un verdadero desastre, aunque por todos lados de las paredes de la ciudad destaquen murales con la consigna política de la gobernación: Lara progresista, que ha devenido en burla de la gente: Lara Pobresista.

Esos mismos murales en los que destacan todo tipo de figuras y en los que predominan los colores corporativos de la gobernación: el azul, el amarillo y el anarajando.

A estos se han sumado, en los últimos meses, las figuras geométricas con osadas pretensiones cinéticas en los murales de la gobernación, que ya tiene hecho cuadritos cinéticos la paciencia ciudadana.

El gobernador de Lara, Henri Falcón, recientemente solicitó la aprobación de 150 millones de bolívares para pintura,  como principal demanda de recursos.

Ni hablar de los 150 millones de bolívares que ha gastado este año en publicidad y propaganda,  según lo ha denunciado el diputado del Consejo Legislativo de Lara,  Luis Reyes Flores.

Las inversiones en salud,  seguridad,  vivienda y agua potable, una vez más, para otra ocasión quedarán.  El gobernador de Lara, Henri Falcón, está más preocupado por explorar una vocación que parece frustrada, la de pintar, que por cumplir con la función para la que fue electo: Ser un gobernador de verdad.

Félix Gutiérrez, periodista, cronista y analista de la vida cotidiana. Magister en Ciencias Políticas.

* LA VERDADERA VOCACIÓN DE HENRI FALCÓN / OPINIÓN / Félix Gutiérrez

La verdadera vocación del gobernador Henri Falcón es la pintura. Esto lo pienso cuando paso por la avenida Ribereña o por cualquier otra avenida o calle de Barquisimeto que el gobernador de Lara le ha dado, por encima de cualquier otra cosa, embadurnar con pintura.

Esto no es nuevo. Desde su primera gestión como gobernador daba señales de su vocación por este noble oficio. El Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto, así como otras infraestructuras públicas, dependientes de la gobernación de Lara, han sido testigos del experimento vocacional de nuestro gobernador.

El principal centro asistencial de salud de la ciudad fue pintarrajeado con los colores corporativos de la gobernación: amarillo, azul y anaranjado. También fueron pintados con estos colores centros educativos, deportivos, módulos policiales y todo lugar administrado por el Ejecutivo Estadal, independientemente de la vocación natural de cada uno de estos espacios.

Cuando se transita por el Antonio María Pineda da la impresión que se está pasando por un circo, un gimnasio o cualquier otra infraestructura grande que usted se imagine, menos por un hospital en el que uno supone deben predominar colores claros, en el que haya un ambiente de tranquilidad y de sosiego que contribuya realmente a la salud.

Lo malo de esto no es eso. Lo peor: Muy pintado de colores el hospital por fuera, pero cayéndose de mengua, ineficiencia y falta de vocación social y humana por dentro.

Henri Falcón ¿El gobernador?

El problema no es que Falcón tenga vocación de pintor de brocha gorda. Omar Vizquel, que seguramente será nuestro próximo Hall de la Fama del béisbol de las Grandes Ligas, tiene vocación de pintor, de paisajista, de artista plástico, pero en su oficio de pelotero destacó, le dio glorias al béisbol y al deporte de nuestro país.

El problema no es que Falcón tenga vocación de pintor de brocha gorda,  aunque haya demostrado ser muy malo en este oficio.
El problema es que no tenga una vocación real para ser un verdadero gobernador.No en balde algunos le dicen a Falcón el alcalde de Lara.

Se trata de un gobernante preocupado más por el ornato de las ciudades que por problemas fundamentales de éstas y sus habitantes: servicios públicos y calidad de vida, especialmente la salud, la educación, la seguridad, el deporte y la recreación, entre otros.

Falcón ni siquiera es un gobernante preocupado por el ornato de las ciudades y pueblos de Lara, es un gobernante inquieto por el ornato  de Barquisimeto, especialmente por el Este de esta ciudad y de la transitada avenida Ribereña que comunica a la capital larense con Cabudare.

En este caso el gobernador, incluso, rivaliza competencias con el alcalde de la ciudad ¿Cuáles son los temas fundamentales que debe afrontar un gobernador? A mi manera de ver: La salud, la educación, la seguridad, la vivienda, los servicios públicos, entre otros.

En cada uno de estos temas el gobernador Henri Falcón está raspado.  En el sector salud, administrado por la gobernación, por lo menos, el Gobierno nacional tiene que dotar hospitales y ambulatorios porque Falcón no es capaz de poner una inyectadora.

Por allí podemos sacar la cuenta cómo estamos en este tema de la salud. Deficiencia de insumos, falta de atención oportuna y otras carencias destacan en el principal centro asistencial de salud de la ciudad administrado por el gobernador.

En el área de educación Falcón no ha sido capaz de construir una escuela, en materia de seguridad Lara es uno de los estados más inseguros del país y en el ámbito del agua potable, por nombrar uno de los servicios públicos fundamentales, la gestión de Falcón ha sido un verdadero desastre.

Como gobernador muy buen pintor

La avenida Ribereña, arteria vial que comunica a las ciudades de Barquisimeto y Cabudare, es el lugar donde Henri Falcón ha desarrollado una gestión de gobierno visible. Una gestión de puro concreto por cierto.

Allí construye pasarelas, distribuidores, amplía canales, construye y decora espacios deportivos y por supuesto pinta de colores amarillo, azul, anaranjado, verde, violeta y todo color que usted se le ocurra a todo aquello que consigue a su paso: casas, canchas y todo muro que se encuentra en el camino.

Porque ésta ha sido otra característica de su gobierno. Si en su primera gestión los colores corporativos eran el amarillo, azul y anaranjado, en esta segunda gestión ha incorporado el verde, el violeta y otros, en ese afán por la pintarrajeadera.

El estado Lara es mucho más que la avenida Ribereña y la zona Este de Barquisimeto, donde Falcón ha desarrollado no sólo su vocación de pintor, también de decorador, colocando jardineras u otros instrumentos decorativos en la ciudad, como el vistoso mural de la Divina Pastora en el Distribuidor Jirajara de La Ribereña.

¿Cuál es la verdadera obra de Henri Falcón como gobernador? A veces me hago la pregunta y me quedo pensando. En estos casos me digo que Henri Falcón como gobernador quizás nos ha salido muy buen pintor.

O para decirlo de otra forma. En materia de salud, educación, seguridad y servicios públicos se ha  sabido pintar pero bien lejos de colores.

FALCÓN PINTOR

 

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